Mapa de la vulnerabilidad: desafíos aún pendientes

Chile

Chile ha avanzado mucho durante los años. Mientras en los 80 la mitad del país vivía en pobreza económica, hoy lo hace el 8% de la población. Se ha disminuido, de hecho, permanentemente la pobreza por ingreso en nuestro país a través de un esfuerzo acumulativo de décadas. Sin embargo, en el caso de la pobreza multidimensional —que se mide hace tan sólo tres años y abarca distintos esferas, como educación, salud y vivienda—, todavía existen poco más de 3 millones y medio de personas que viven distintas formas de pobreza.

El martes 16 de octubre el gobierno lanzó el mapa de vulnerabilidad. Si bien es una herramienta que ha existido siempre, pues es crucial para decidir dónde focalizar el gasto fiscal, se convocó de manera inédita, desde el Estado, a distintos actores de la sociedad. Así, se buscó generar una instancia que permita identificar, priorizar y gestionar los grupos vulnerables, haciéndose cargo de sus problemáticas a través de soluciones colaborativas entre el sector público, privado, la sociedad civil, la academia y los mismos afectados.

A través de un cruce de cifras entre el Ministerio de Desarrollo Social y las cifras de la última Casen, se definieron 16 grupos vulnerables que poseen problemas sociales complejos que no han sido ni pueden ser resueltos sin un trabajo en conjunto de diferentes agentes de la sociedad. Luego de identificar los grupos, se definieron 16 equipos, uno para cada problemática: cada uno será compuesto por un ministro, un representante de la sociedad civil, un empresario, un académico y un integrante del sector afectado.

José Tomás Vicuña, director nacional del Servicio Jesuita Migrante (SJM) y uno de nuestros socios territoriales en la causa de Interculturalidad, será uno de los representantes de la sociedad civil. Al respecto, señala:

—Esta es una gran oportunidad para pensar desde distintos sectores cómo hacer de Chile un país más justo. Sabemos que ha habido crecimiento económico, pero nos falta crecer en convivencia, justicia, igualdad de oportunidades. Congregar al Estado, academia, sector privado y sociedad civil es un buen paso para este sueño. He visto muy buena disposición de todas las personas que participan, por lo que comenzamos con esperanza este sueño de un Chile donde disminuyan los contextos de vulnerabilidad.

Cada mesa deberá entregar una propuesta de política pública que logre impactar en la población. Se creó un Comité Coordinador compuesto por el Ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno; Alfonso Swett, presidente de la CPC; los rectores de la U. de Chile y de la U. Católica, y la directora ejecutiva de la Corporación de Organizaciones Sociales, Alejandra Pizarro.

Benito Baranda, presidente ejecutivo de América Solidaria y quien estará a cargo de la coordinacion general, dice:

—La pobreza se supera por un acumulado de políticas y acciones de todos los actores, partiendo por las personas que están viviendo la situación de pobreza. El acumulado de acciones es lo que ha permitido la disminución de las últimas décadas y estas nuevas acciones permitirán seguir disminuyendo. Hay que tener confianza de que si esto lo hacemos bien, implicará mayor reducción.

De acuerdo a los últimos datos de la Casen, hoy el 3,6 millones de chilenos y chilenas viven la pobreza multidimensional: no tienen vivienda, padecen el hacinamiento o no pueden acceder a la educación. Además, el el mapa de la vulnerabilidad 2018 mostró cifras alarmantes: existen 72.788 niños, niñas y adolescentes que no asisten a un establecimiento educación, y 6.656 están bajo un sistema de protección del Sename; 43.003 familias viven en campamentos y hay 100.000 personal en el sistema penitenciario sin acceso a programas de rehabilitación y capacitación.

La directora social de América Solidaria, Waleska Ureta, cree que la creación de estas mesas es una buena iniciativa y que concreta diagnósticos existentes sobre la realidad social de las miles de personas que están en situación de vulnerabilidad y exclusión. Sin embargo, añade:

—Me parece que seguimos en la misma lógica de sentar en la mesa quienes hemos tenidos las oportunidades de tener el conocimiento técnico. Tenemos que abrir los espacios de participación a quienes nuestra política pública afecta e impacta, o seguiremos haciendo lo mismo de siempre: se crearán políticas mal diseñadas sin los énfasis que debiese tener. No sólo se debe consultar a las personas que viven la desigualdad sino también sentarlas en la mesa donde se tomen las decisiones. Tenemos que incentivar y promover esa forma de construcción.