La alegría de estar aprendiendo juntos

Chile

Hola, soy Karen Calderón Núñez, Profesora Diferencial. Fui voluntaria profesional de América Solidaria entre 2004 y 2005 en Haití, en la escuela Saint Charles de Borromè, Cafoj, Puerto Príncipe. Fui a enseñar español en quinto y sexto grado.

Te invito a conocer esta hermosa experiencia.

En aquel tiempo me desempeñaba como docente en una escuela rural de Villarrica. Sin embargo, sentía que era muy importante poder aportar desde mi profesión, en una realidad diferente a la de nuestro país. Así es que decidí realizar el voluntariado que América Solidaria me propuso.

Cuando llegué me encontré con distintas dificultades, el idioma fue la más difícil al comienzo. Además, con esa ilusión de querer cambiar el mundo, me fui dando cuenta con el paso del tiempo que tenía que ir con calma, observar, visualizar las prioridades de la localidad, qué necesitan, qué esperan de ti. Para que fuese un intercambio cultural, no una imposición.

Desenvolverme en otra cultura fue un tremendo aprendizaje de vida. Observé, aprecié y valoré el lugar en el que decidí vivir. Recorrí otras comunidades y fui conociendo más de la gente, sus anhelos, sus alegrías y sus tristezas. Participé con la comunidad en variados eventos y fiestas locales. No es fácil vivir en un lugar que es diferente, pero la convicción de que siempre aprendemos, hace que te des el tiempo de conocer, de que sea más fácil adaptarse y formar parte de la sociedad que escogiste -aunque sólo haya sido un año-.

En Haití revaloré la simpleza de la vida. Que hay que vivir plenamente, que la alegría es posible a pesar de la adversidad, que lo poco que tienes lo compartes. Que hay que vencer los miedos. En fin, innumerables aprendizajes que hoy me hacen estar feliz por mi estadía.

Los niños y niñas de Haití están en mi corazón siempre. Me entregaron alegría, amistad y amor. Muchos me abrieron sus corazones y sus casas. Me compartieron su vida. Cuando un estudiante rompe esa barrera puedes pensar que las cosas se están haciendo bien, y vas por buen camino.

Fui con una misión específica a Haití: enseñar español, y creo que ese objetivo se logró. Aprendieron muy rápido. En un principio fue con apoyo de traductores, luego yo aprendí kreyol, después las clases se dictaban en español, y finalmente ellos/as entendían y/o hablaban español.

En el momento en que decides ser docente, ya eres un motor de cambio. Cuando enseñas, siembras para toda la vida. Nuestro norte es mediar y crear consciencia sobre la importancia que tiene el aprender de las situaciones que vives. Actualmente desarrollo mi papel en la vida de los niños y niñas en una escuela Municipal de la comuna de Coyhaique, como profesora diferencial, y me esfuerzo por ser cada día consecuente con lo que pienso, creo, digo y hago.

Agradezco diariamente la posibilidad de haber podido compartir un poco de mi vida en Puerto Príncipe, un lugar que encanta por la alegría de su gente, su simpleza, por sus variados paisajes, sus colores; pero que sufre día a día por la injusticia social. Que no nos asuste la diferencia, que nos enriquezca lo diverso y que nos permitamos el regalo de conocer a nuestros pueblos hermanos.

Es importante que nos demos el tiempo para compartir con quienes llegan de otros lugares, conocer sus historias de vida, por qué decidieron mudarse, cuáles son sus sueños. Cuando nos demos cuenta que somos un continente donde son más las cosas que nos unen que las que nos separan, podremos vivir en una comunidad más empática, equitativa e inclusiva.