Descúbreme, enséñame, yo puedo

Chile
Luego de dos años América Solidaria vuelve a trabajar en Bolivia. Esta vez en la ciudad de Cochabamba junto al Centro Altiora, en un proyecto enfocado en potenciar la autonomía de niños y niñas con dificultades auditivas, de lenguaje, aprendizaje y autismo.

El centro Altiora, perteneciente a la red Fe y Alegría, está ubicado en la ciudad de Cochabamba, la tercera ciudad más grande de Bolivia. Es un centro especializado en audición, lenguaje, aprendizaje y autismo, cuyos objetivos son trabajar en el ámbito de la prevención, detección, diagnóstico e intervención en niños y niñas con esos trastornos.

“Pese a que hablamos de la inclusión educativa y existe la normativa, hay mucho que hacer todavía en el área de barreras mentales…de miedos y temores a lo desconocido. Se trabaja mucho, pero lamentablemente se cree que puede ser contagioso, cuando sabemos que no puede contagiarse ni el autismo, ni un problema auditivo o trastorno del aprendizaje”. Asegura Gloria Bueno, Directora del Centro Altiora.

Aún con todos los esfuerzos que realiza el centro por desmitificar y acompañar el proceso de los niños y niñas, no logran atenderlos de manera oportuna, debido a que la cantidad que reciben superan sus recursos humanos y, además, no cuentan con especialistas en el área de fonoaudiología. Es por eso, que América Solidaria inicia el proyecto “Descúbreme, enséñame, yo puedo”, con el fin de desarrollar y fortalecer la autonomía en los niños y niñas, facilitando su integración socio familiar y mejorando su calidad de vida.

“En mi área no había profesionales, y además había una lista de espera bastante larga y la idea es justamente acortar esta lista para que la atención sea más temprana (…) Cuando un niño o niña no es tratado a tiempo pierde un periodo súper importante, porque cuando son más chiquititos el cerebro es mucho más plástico. Entonces se pueden lograr más cosas mientras más temprana sea la intervención”, nos cuenta Dannia Sandoval, fonoaudióloga voluntaria de América Solidaria.

Por otro lado, Vanessa Rodríguez, psicóloga y también voluntaria agrega que “La intervención con las familias se hace para que ellos se hagan parte del proceso, para que se adhieran al tratamiento y se den cuenta que no son algo externo, sino que su participación hace que el cambio sea más rápido y más perdurable en el tiempo”.

Al finalizar el proyecto, esperamos que los niños y niñas hayan fortalecido sus habilidades de la vida diaria, aumentando sus niveles de autonomía; que las familias participen activamente del proceso de desarrollo de sus hijos e hijas; y por último que el equipo del Centro Altiora haya fortalecido sus competencias y adquiera nuevas metodologías de intervención con los niños y niñas, y sus familias.

¡Gracias por hacer posible que sigamos trabajando por la inclusión y la autonomía de todos/as los niños y niñas del continente!