Chile, ¿un lugar de oportunidades?

Chile

Por Jimena González.

Frente a la pregunta ¿por qué decidiste migrar a Chile? Se produce un silencio y en esa pausa seguramente pasan mil cosas por su cabeza…como en el caso de Mery, quien creyó que Chile sería un lugar donde las oportunidades se encuentran a la vuelta de la esquina, dónde sólo hay que mirar bien para hallarlas. Pero eso que Mery creía, era parte de su ilusión por renacer en otro lugar lejos de una Colombia conflictiva, que estaba destrozando parte de su vida y de su seguridad, al igual que la de los 22.020 colombianos/as que han llegado a Antofagasta (PDI, 2017).

Mery comienza su periplo guiada por un amigo que hace unos meses vivía en Antofagasta, le decía que aquí había mucho trabajo, que se viniera y que él la ayudaría. Entonces vendió su negocio, junto con su mercadería y en mayo llegó a Chile. Ahí descubrió que su amigo hacía meses que estaba sin trabajo, que no era nada fácil como él lo había planteado, que debía conseguir un contrato para regularizar su situación migratoria y que el tiempo corría veloz y no era nada fácil. Se volvió una trabajadora informal.

Historias similares existen muchas, algunos migran solos/as y otros traen consigo amigos o amigas, pero algo pasa con la percepción de cómo se está en estas tierras. Muchos tienen miedo a fracasar y eso es lógico, regresar sin “nada”, “siempre volver a empezar de cero”, entonces se produce la respuesta: “acá está todo bien, hay trabajo”. Según el informe de la PDI 2017, los migrantes regulares en la provincia de Antofagasta son: Antofagasta 62.288 (10,39%), El Loa 34.135 (5,69%) y en Tocopilla 3.499 (0,58%), es decir, un total de 99.922 (16,67%) migrantes, siendo la región del norte con más numero de migrantes y Antofagasta la comuna.

A la dificultad de conseguir empleo siendo migrante, se le suma los tiempos de espera para regularizar la situación migratoria, la espera del permiso de trabajo que demora aprox. 45 días en ser otorgado y mientras se penaliza el trabajo informal, siendo éste en muchos casos la única salida que las personas tienen para poder subsistir día a día. Volviendo a Mery, ella trabajó en un restaurant de Antofagasta en el cual nunca se le realizó un contrato. Por este motivo Mery se fue a vivir a Santiago, ya que según sus amigos había más trabajo y oportunidades laborales.

A través de los testimonios de nuestros usuarios y usuarias, hemos visualizado que aquí en las provincias del norte, los empleadores en muchas oportunidades se aprovechan de la situación de las personas migrantes y demoran en ocasiones más de dos meses en otorgarles un contrato laboral, siendo éste fundamental para regularizar su situación migratoria. Mientras tanto a las personas migrantes se les vence su visa de turista, quedando en situación irregular, arriesgándose a multas y dificultades a nivel de inclusión social.

Por esta razón y fundamentalmente por el Derecho de las personas migrantes a tener un trabajo digno, invitamos a todos los empleadores y empleadoras (empresas o particulares) que deseen ser un agente de cambio social a contratar personas migrantes, a aceptar la diversidad como un enriquecimiento y un aporte de nuevas ideas dentro de cada organización empresarial.